Ser...

No soy partidaria de celebrar "el día de...", pero aprovecho "el día de" para reflexionar.
No hay una condición que me haga mujer. No existe. Ser es un verbo tan complejo, incluso en su conjugación gramatical y en todas las lenguas, que en la práctica nos resulta aún más difícil de entender. Ningún factor es determinante en mi condición de mujer. Y nada jamás podrá definirme: ni la maternidad, ni el vientre, ni el tamaño de mis tetas, ni el vestido, ni la altura de mis tacos. Soy mujer porque así me percibo y celebro mi condición.
Por siglos la mujer ha sido alienada de su cuerpo. Su cuerpo, su placer, sus deseos, estuvieron educados en función al patriarcado. Su desnudez, su libertad. Ella no se pertenecía a ella. Ella era "en función a". Sin embargo, las que ardieron hace 107 años, las otras, fueron las que tuvieron ovarios y salieron a encontrarse; aquellas, las que dijeron "basta" a la violencia, a las injusticias y a las desigualdades.
Ellas, que somos todas: las que dijimos no a la maternidad, las que abortamos, las que decidimos ser madres solteras, las que creemos todavía en el matrimonio, las que nos enfiestamos con dos flacos, las que profesamos una religión, las que creemos que el hidrógeno es dios, las que pedimos postre doble y las que vamos al gym seis veces por semana, las que usamos minifalda y mostramos la celulitis, las que salimos a cara lavada a la calle, las que hacemos pan para nuestros hijos, las que somos licenciadas, las que somos amas de casa, las que somos obreras, las que somos madres del corazón, las que somos abuelas y tejemos abrigos, las que tenemos 60 y usamos lentejuelas en las milongas, las que somos heterosexuales, las que somos tortas, las que somos bisexuales, las que una vez nos miramos al espejo y vimos a ella y ya no a él, y nos transformamos, las que usamos el pelo corto, las que nos desangramos en tacos, las que vencimos al cáncer, las que somos sustento del hogar, las que nos perdemos y encontramos varias veces en la vida. Todas ellas somos cada una. 
Celebro ser mujer a diario. No necesito un día. Sin embargo, me gusta la idea de obligarme a repensar en mi condición en este día, en mis derechos, en los que hemos conseguido, en los que hemos de conseguir, en aquellos que se cumplen y en los que a diario luchamos para hacerlos cumplir.
Hoy, que sea un día de auto respeto. Hoy, que sea un día de SER, solo SER. Valemos y aunque cada mes las hormonas nos jueguen sucio y a veces nos duelan las entrañas hay que seguir caminando. Ellos no se dan cuenta. A veces nosotras no nos damos cuenta. Hoy, démonos cuenta y festejemos lo que somos. Y pensemos en todas, porque todas somos cada una.
Que me falte cualquier cosa, menos el glamour y el champagne. 
¡Feliz día para mí! 

NP